Especie del Mes: Polinizadores I de III

Especie del Mes: Polinizadores I de III

Desde su origen, la especie humana ha dependido, para su desarrollo y evolución cultural, de los servicios que la biosfera y sus ecosistemas le han brindado. En consecuencia, la humanidad sigue siendo, por lo menos en primera instancia, totalmente dependiente de la existencia de los servicios ecosistémicos y del acceso a los mismos.

La sociedad mexicana interactúa de forma dinámica con los ecosistemas que se presentan en nuestro territorio y a pesar de que el desarrollo de la humanidad depende totalmente de los ecosistemas y los servicios ambientales que nos brindan, hasta ahora no hemos sabido valorarlos.

Los ecosistemas, junto con las especies que los constituyen y su variación genética, es a lo que llamamos biodiversidad, la cual representa el capital natural de la nación y es tanto o más importante que otros capitales como el financiero o el manufacturado.

Los ecosistemas no solo son reservorios de la diversidad biológica, sino que, de manera más relevante, nos proporcionan servicios y bienes de valor inestimable y que son fundamentales para nuestra sobrevivencia y bienestar. Además de aportarnos alimentos y diversos recursos, captan el agua de lluvia, producen y mantienen suelos fértiles, capturan el bióxido de carbono de la atmósfera, y alojan a los polinizadores indispensables para la fertilización de las plantas, (responsables de gran parte de la producción agrícola y la perpetuación de numerosas plantas silvestres), por mencionar algunos.

En todos los ecosistemas terrestres, pero con mayor profusión en los bosques tropicales, existe un grupo de animales nectarívoros y polinívoros al que colectivamente se les conoce como polinizadores. Este grupo puede formarse por especies de hormigas, mariposas, palomillas, abejas, colibríes y algunas especies de murciélagos. Estos herbívoros desempeñan un papel crucial en la reproducción de más de 70% de las especies de angiospermas. Al alimentarse en las flores, los granos de polen se adhieren a sus cuerpos y cuando viajan de flor en flor transfieren el polen de las anteras a los estigmas. Con ello se lleva a cabo el proceso de polinización y el desarrollo de las semillas que darán lugar a nuevas generaciones de plantas. Así, al recibir alimento de las plantas, estos animales proveen el servicio de polinización.

Los polinizadores desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de la diversidad genética de las poblaciones y el de las especies en las comunidades vegetales y en la producción agrícola.

Casi 90% de las 130 especies cultivadas en México depende de polinizadores para su producción. Un 90% de las especies de abejas silvestres del país (1,589) son recolectoras de polen, por lo que deben desempeñar un importante papel en la polinización de cultivos.

La FAO (2005) calcula que, a escala mundial, el valor que representan los polinizadores en las cosechas podría ascender a 200,000 millones de dólares anuales. En México no se cuenta con valuaciones al respecto, aceptablemente aproximadas; se sabe que el valor anual de la cosecha de cultivos que requieren polinización por vectores animales es de 63,000 millones de pesos, mientras que el valor de los cultivos que no requieren polinizadores es de 35,000 millones de pesos.

La mayoría de las plantas con flores (angiospermas) en condiciones naturales y más de un tercio de las plantas cultivadas del planeta dependen de su interacción con más de 300,000 especies de animales que transportan el polen de una flor a la otra para la producción de frutos y semillas. Por lo tanto, cambios en la composición, diversidad de especies y tamaños poblacionales de los polinizadores, y de las especies que con estos interactúan, pueden afectar la producción de cultivos polinizados por animales. De hecho, en los últimos años se ha registrado una dramática reducción en las poblaciones de murciélagos, colibríes, mariposas y palomillas nocturnas, abejas, avispas, moscas y escarabajos polinizadores, lo que sugiere que nos encontramos en una crisis global por la declinación de los polinizadores.

En México el servicio de polinización es fundamental tanto para la producción agrícola como para el mantenimiento de la biodiversidad. El 88% de las 130 especies de plantas cultivadas en el país depende de polinizadores para su producción. Existe una gran diversidad de especies polinizadoras en México; se estima que hay aproximadamente 25,000 especies de mariposas y 1,589 especies de abejas silvestres registradas, de las cuales 90% son recolectoras de polen. Tan solo para una especie, el aguacate (Persea americana), al menos 70 especies diferentes de insectos visitan sus flores para obtener néctar.

México es el sexto productor de miel a nivel mundial y es el tercer mayor exportador del mundo. Actualmente hay alrededor de 41,100 apicultores en todo el país, con más de 30% de la producción concentrada en Yucatán, Campeche y Quintana Roo.

Existen aproximadamente 20,000 especies de abejas en el mundo, sin embargo, en la gran familia de las abejas distinguimos dos sub-familias: La familia de las melíferas, las abejas que todos conocemos por su miel y el dolor de su picadura, y que además son originarias de Europa pero se encuentran ahora en todos los continentes; y la familia de los meliponinis, cuya principal característica es la ausencia de aguijón. Las meliponas se encuentran en las zonas tropicales y sub-tropicales del planeta.

La abeja melipona, o abeja sin aguijón, es conocida desde la época prehispánica, esta abeja tuvo gran importancia ya que de ellas se obtenía el único tipo de miel disponible, con la cual se hacía una bebida ritual. Se sabe que los mayas y totonacos criaban estas abejas, pero también esto sucedía en otras tierras tropicales en Centroamérica y particularmente en Brasil. La melipona más común en Yucatán y Chiapas es la xunan kab, abeja real o de monte (Melipona beecheii); entre los totonacos se criaban especies de trigonas, particularmente Scaptotrigona mexicana, conocida como pizil necmej o congo. Otras especies que también han sido criadas son la abeja real roja, M. solani, la alazana, S. pectoralis, la doncellita o mechita, Tetragonisca angustula, y la doncellita prieta, Nannotrigona perilampoides.

En total se conocen más de 40 especies de Mesoamérica. Se ha señalado que el número de colonias bajo cría de la abeja real ha disminuido grandemente en la Península de Yucatán y que esta actividad se encuentra en peligro de extinción.