Trabajamos por recuperar los ríos de México

Los ríos y arroyos de México constituyen una red hidrográfica de 633 mil kilómetros de longitud. Por los cauces de los 51 principales ríos fluye el 87 por ciento del escurrimiento superficial de la República y sus cuencas cubren el 65 por ciento de la superficie territorial continental del país.

Entre los más extensos en su superficie se encuentran ríos como el Bravo y el Balsas, y entre los más largos el Bravo y el Grijalva-Usumacinta. Además, dos tercios del escurrimiento superficial ocurren en los cauces de siete ríos: Grijalva-Usumacinta, Papaloapan, Coatzacoalcos, Balsas, Pánuco, Santiago y Tonalá, a la vez que sus cuencas irrigan el 22% de la superficie de nuestro país.

Además, el territorio mexicano comparte el afluente de algunos ríos con países vecinos como los Estados Unidos de América, país con el cual se tienen acuerdos de distribución de las aguas de los ríos de la frontera norte, así como el Usumacinta, que compartimos con Guatemala. De cada 100 litros de agua superficial en México, 14 provienen de Estados Unidos, Guatemala y Belice, nuestros vecinos, de acuerdo con datos del Atlas del Agua en México 2016.

Los ríos captan apenas el 21 por ciento del agua de lluvia, ya que 73 por ciento regresa a la atmósfera por evaporación y seis por ciento se infiltra en los mantos acuíferos. De acuerdo con datos del Conacyt, la contaminación del agua es un problema grave ya que en el país hay 260 sitios clasificados como fuertemente contaminados, más otros tantos que son considerados como contaminados.

Dichos sitios altamente contaminados se localizan principalmente dentro de las cuencas hidrológico-administrativas Aguas del Valle de México, Balsas, Lerma-Santiago-Pacífico, Pacífico-Sur y Península de Baja California, mencionó.

En respuesta a estos desafíos, Pronatura México ha implementado proyectos de recuperación de cuerpos de agua como el Río Atenco, ubicado en la cuenca hidrográfica Atoyac-Zahuapan, el cual presenta problemas ambientales derivados de la interacción social en la zona, el cual opera desde 2008 en alianza con Dow, a través de tres componentes de intervención: restauración ecológica, capacitación en ecotecnias y educación ambiental.

Durante el periodo de julio a septiembre de 2016 se reforestó la zona de influencia del río, la cual presenta un alto grado de erosión. En la reforestación se plantaron en 10 hectáreas 10 mil 063 árboles y plantas nativas, las cuales se produjeron en el vivero de Pronatura México o solicitadas a la Comisión Nacional Forestal (Conafor).

También se llevó a cabo el establecimiento de 120 metros lineales de obras de conservación de suelos en sitios estratégicos para retener el azolve y así frenar la erosión de la parte alta de la cuenca, se brindó mantenimiento a las hectáreas reforestadas desde 2008, las cuales, considerando las 10 hectáreas plantadas en el 2016, suman un total de 33 hectáreas. También se implementó un programa de acopio de residuos sólidos, logrando recabar 5,102.34 kilogramos de desechos, con el apoyo de 324 participantes.

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